
Por: Sebastián Montiel Flores Instructor de Go y Deportes Mentales
En el ecosistema educativo chileno, donde la innovación es una búsqueda constante, he descubierto que el futuro del aprendizaje se encuentra, a veces, en las raíces más antiguas de la humanidad. Mi trayectoria como investigador, jugador y docente ha estado marcada por una convicción: el aula puede ser un espacio para la reflexión y la experimentación, similar a la preparación que exige un artista o un atleta, pero desde la trinchera de los deportes mentales.
Mi vínculo con disciplinas milenarias de estrategia, y muy especialmente con el Go —el cual practico de forma continua desde hace 20 años—, me enseñó que la mente no es solo un músculo que entrenar, sino también un espacio para la creatividad y el autoconocimiento. El Go me ha llevado a formarme como instructor y a tener el honor de representar a Chile en diversas competencias nacionales e internacionales. Como competidor, comprendí que la victoria no es el fin, sino el resultado de un proceso riguroso de análisis profundo, gestión emocional y entendimiento mutuo con el oponente. Fue esa misma pasión la que decidí trasladar a mis estudiantes, buscando transformar el pupitre en un tablero de posibilidades donde el pensamiento crítico sea el protagonista.

El Despertar de los Juegos Mancala
Uno de los hitos más significativos en este proceso ha sido la implementación de la familia de juegos Mancala, también conocidos como “juegos de sembrar y contar”. Estos juegos de origen ancestral, que simbolizan una danza de semillas circulando y brotando en la tierra, constituyen un espacio para el desarrollo cognitivo de primer nivel. Al introducirlos en el aula, los beneficios han sido tangibles y sorprendentes:
- Aritmética Viva: Los estudiantes dejan de ver los números como abstracciones y empiezan a verlos como recursos tácticos. El conteo y la siembra en los juegos Mancala fortalecen el cálculo mental de forma intuitiva y divertida.
- Visión Prospectiva: En los deportes mentales, la capacidad de anticipar jugadas es vital. Estos juegos enseñan al estudiante a cuestionar los resultados inmediatos, fortaleciendo la capacidad de planificar a largo plazo y evaluar escenarios antes de actuar.
- Regulación del Carácter: La derrota en el tablero es la mejor maestra de la resiliencia. Los estudiantes aprenden que un error en el cálculo no es un fracaso, sino una oportunidad de ajuste táctico; una lección que se ve reflejada directamente en sus vidas personales.
- Psicomotricidad: El acto físico de sembrar las semillas, una a una en cada concavidad, desarrolla una coordinación óculo-manual que refuerza la concentración y el control motor en los más jóvenes.
Un aspecto fundamental de los juegos Mancala es su fácil implementación. No requieren tecnología sofisticada ni materiales costosos. He visto cómo la creatividad se desborda cuando los estudiantes elaboran sus tableros con cartones de huevos, cajas de fruta o simples excavaciones en la tierra. Esta versatilidad los convierte en una herramienta pedagógica de bajísimo costo, demostrando que para entrenar mentes brillantes lo más importante es la voluntad y no el presupuesto.

Trayectoria Deportiva: El Camino del Atleta Mental
Mi labor pedagógica se sustenta en una sólida trayectoria competitiva. Mis primeros pasos como atleta en la familia de juegos Mancala comenzaron en la arena virtual, participando en torneos de Awalé organizados por la Oware Society, tales como el World Oware Championship 2022, el I Mind Sports Olympiad Grand Prix y el II American Continental Online Oware Championship 2023. Asimismo, he contribuido al relevo generacional como entrenador en la segunda y tercera edición del Junior Online Oware Championship.

El año 2024 marcó un punto de inflexión. Tras una fallida invitación a los World Nomad Games en Kazajistán, me sumergí en el estudio del Toguzqumalaq, lo que me permitió conectar con la comunidad de jugadores latinoamericanos. Este camino me llevó al II Torneo Internacional de Deportes Mentales en Cali, Colombia, donde obtuve la medalla de bronce en la categoría latinoamericana de Mangala Turco.
Recientemente, en la Copa América de Juegos Mancala 2025, logré consolidar mi rendimiento obteniendo el Oro en Mangala Turco y dos Bronces, tanto en la categoría general como en la de Awalé.
El Tablero como Horizonte
Al final del día, mi labor en el aula no es más que la extensión natural de mi vida frente al tablero. No me siento un profesor que simplemente dicta una materia; me reconozco como un jugador que ha hecho de la estrategia su lenguaje y de la enseñanza su jugada más trascendental.

Para quien ha pasado décadas imaginando secuencias en el Go o calculando como sembrar semillas en un tablero Mancala, el juego deja de ser un pasatiempo para convertirse en una filosofía de vida. He comprendido que cada partida es un diálogo silencioso donde aprendemos a conocernos y a respetar la inteligencia del otro. Hacer de esta pasión mi profesión me ha permitido mostrarles a mis estudiantes que la mente es el territorio más vasto que podrán explorar jamás. Mi meta no es formar campeones mundiales sino entregar una brújula del pensamiento. Quiero que descubran que frente a un tablero no solo están poniendo piedras o moviendo semillas: están aprendiendo a decidir, a caer y a levantarse con un mejor plan. Porque en el juego, como en la vida, el verdadero triunfo no es vencer al oponente, sino alcanzar la maestría sobre uno mismo.


